La censura del anime en Latinoamérica.

Para hablar de la censura del anime y de sus efectos, primero tendríamos que entender qué es el anime. En términos generales, el anime es toda animación hecha en Japón, en su mayoría, con fines de entretenimiento.
Desde los años 70’s y 80’s, gracias a la popularidad que este género de animación alcanzó en Estados Unidos, con series como Astroboy de Osamu Tezuka, Dragon Ball de Akira Toriyama y Ranma ½ de Rumiko Takahashi, entre otras, el anime se extendió rápidamente por toda América. La razón era obvia: el anime venía cargado de referencias a la cultura japonesa y era totalmente diferente a los programas emitidos en la televisión occidental, tanto en el aspecto visual como en las tramas de sus historias.

Ranma 1/2 fue censurada por mostrar desnudos

Ante una sociedad predominantemente conservadora e intolerante, la censura ha sido la única vía por la que una serie de anime puede pisar tierras hispanohablantes, lo que supone una alteración del contenido original para adecuarlo al público occidental, que puede ir desde modificación en los diálogos para eliminar referencias a la cultura japonesa, edición de fragmentos de animación para eliminar objetos o actos “inadecuados u ofensivos”, e incluso la eliminación total de aquellos fragmentos de animación que no pueden ser modificados. Esto se hace para que el contenido sea apto para niños.
Las pocas series de anime que se emiten de forma inédita (entre comillas, porque el doblaje al castellano neutro cuenta como edición), son aquellas series que desde el inicio estaban planeadas para niños… o para vender juguetes. Ejemplos de ellas son Monsuno, Bakugan y las múltiples temporadas y películas de Pokémon.

Pokémon sufrió modificaciones en los diálogos para ser más apta para los niños

¿Cuál es el problema?
El problema de la censura radica en que, además de crear huecos argumentales, se atenta contra la libertad de expresión del autor de aquellas obras animadas y se impulsa indirectamente a que los fans del anime, cada vez más exigentes y con un pensamiento más crítico (además de una aterradora forma de organizarse), recurran a la piratería, que como todo el mundo debería saber, es un delito.
Las televisoras se rehúsan a incluir anime en su bandeja de programación habitual debido a las demandas de los fans porque el contenido se emita sin censura. Si las televisoras accedieran, las familias conservadoras podrían estallar en un ataque de ira e intolerancia contra las cadenas televisivas, pues “ese contenido no es apto para niños”.

¿Cuál es la posible solución?
A ningún creador de contenido multimedia le gusta ninguna de estas dos cosas: la censura de su obra y la piratería de la misma. Y para evitar la segunda, la mejor opción es evitar la primera. Es decir, el hecho de no censurar el material original ocasionaría que los espectadores estuvieran conformes y disminuyeran significativamente el índice de piratería.
Un canal que incluyera anime entre su programación, o que se dedicara exclusivamente a este contenido, sería la solución ideal para muchos. Después de todo, en las últimas décadas el anime se ha convertido en un importante receptor de audiencia que ninguna televisora debería ignorar. Tanto es así que plataformas digitales como Netflix y Crunchyroll licencian y emiten mediante stream todo un repertorio de series de animación japonesa, dejando atrás a las cadenas televisivas que se niegan a emitir esta clase de contenido.


Nuestro panorama actual.
Your Name fue exhibida en los cines de Latinoamérica
En los últimos años, los fans han podido hacer el ruido suficiente para ser escuchados.
Diferentes organizaciones como Konnichiwa Festival o Arcade Media, se han encargado de licenciar y distribuir películas de anime a través de funciones especiales en las salas de cine de toda Latinoamérica. Y les ha funcionado bastante bien, pues los boletos suelen agotarse con una relativa velocidad.
Algunos ejemplos son las películas: Una Voz Silenciosa (Koe No Katachi), Yu-Gi-Oh!: El Lado Oscuro de las Dimensiones, Sword Art Online: Ordinal Scale, y la exitosa película Tu Nombre (Kimi No Na Wa/Your Name), entre muchas otras que se siguen anunciando hoy en día.

Recientemente, la serie secuela de Dragon ball Z: Dragon ball Súper, ha sido licenciada en Latinoamérica por Cartoon Network, aunque por diversas circunstancias, el canal terminó liberando la licencia para el Canal 5 en México. Mismo canal que ha anunciado a través de su cuenta de Twitter que a partir del verano del 2018 incluirá en su programación un bloque dedicado al anime exclusivamente con series como Ranma ½, Capitán Tsubasa, Sword Art Online y Astroboy, adicionales a la ya sobre explotada franquicia de Dragon Ball.



Los obstáculos.
Aunque México parece avanzar en cuanto a emitir anime se refiere, para alcanzar ese punto en el que el anime pueda ser visto entre la programación habitual del resto de canales de Latinoamérica, debemos combatir la idea errónea y sólida de la sociedad de que toda caricatura debe ser apta para niños. También debemos despertar conciencia entre los padres de familia, para que vigilen el contenido que sus hijos pequeños miran en televisión.

Al final, ¿qué nos queda?

En resumen, la censura es algo que, gracias a la dependencia económica de toda Latinoamérica hacia Estados Unidos, no podemos evitar al 100%. 
Es cierto que muchos fans están inconformes con esto, pero no todo está perdido. Gracias a organizaciones como Konnichiwa Festival y a plataformas como Crunchyroll y Netflix, el anime segurá vigente. Quizá llegue a resurgir como el ave fénix: con mucha más fuerza.
México es el conejillo de indias, si con nosotros el anime funciona en televisión, el resto de Latinoamérica podrá disfrutar de esta tan maravillosa forma de entretenimiento.


Hasta luego

¡Hasta Luego!
© 2018 Joseph El Animatico

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